Una caricia sube al vapor, la esperanza tiene un sonido estridente. Tose un cara palida que anida una vulgar constelacion en las cuentas de su rosario. Un acosador se esconde bajo un diario, compra mas de uno y lee mas de cuatro. Una mujerona busca taĺlas mas grandes y en su sierreño acento oigo a la madre de un amigo. Yo soy la del mal humor, necesito un abanico porque quiero sangre. Otra vez quiero subir pero no puedo, no quiero controlar lo que quiero, no quiero fijarme en el musgo en tu vieja casa, ni oirte suplicar por la vida sin belladona, el mismo efecto tiene las pelis que ves, ni oirte de castos y sublimes dolores, ni de miradas, que si te vas a enamorar otra vez se normal y no culpes a una pobre secre.
Otra vez quiero inscribirme al suplemento de mapas pero la gente que no madura nunca firma con su nombre.
El tren ira por alguna zona triste con pavimento desprendiendose y tejas y casas mugrientas, desvencijadas, con estaciones abandonadas hace un siglo, por ahi, por ahi pasará y llegaremos al centro de puentes ruidosos. El tren se resbalara en las ruinas, sin jacarandas, sin gingkos, sin abedules y sin almendros, 1los anticuarios tendrán la primer sonrisa del dia, yo la certeza de que queria sentarme con un negro a platicar. Sonreire al cara palida, la vida es así.
Soy de los que viven al reves y no me culpo ya ni la razón me interesa.
En otra estación subiran los que quieren sanar con el aroma a miel y romero y los que quieren estafar desde su trabajo público. Ya vendra otra estación para desatar el reloj, el corsé, la coleta.
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