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diario otro día

Después de todo me he convertido en un hombre que camina con las manos en los bolsillos todo el tiempo,  no solo cuando hace mucho frio. 
El mundo lo veo tras los cristales en mis ojos y se ha escarchado de podredumbre y ruido. Una especie de canto ortera va en una voz ajena, humedezco los labios, es mas dificil saciar la sed, el hambre, el ego. Veo desde el torbellino de aves otro enero díscolo y sacudo la cabeza cuando el encargado del cafe me quiere devolver cinco pesos. Otra vez esa voz sacude el desconocimiento, porque se ha alojado en mi cuerpo, desde cuando se confunde en mi aliento. Cuánto espacio hay en mi cabeza ahora que las chorradas sensibleras han quedado atrás, eso tal vez le paso a orlando, lo cierto es que no me acuerdo exactamente de la lectura.
Necesito llevar mi auto a que le pongan una bocina. 

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