Estaba un mosquito chupandome la sangre, pero no tuve la capacidad de abrir mis brazos o agitarlos para que dejara de hacerlo. Escuche el aire y los musculos tensos caer sobre el colchon. Escuche la realidad aplastarme una y otra vez. Mis ojos recorrieron la definicion del dolor en unas lineas imaginarias.
La sensacion de hormigueo recorria mis piernas. Mis parpados no podia sostenerlos, un poco mas que los brazos. Los vasos rodaron. Y si confesamos a los señores que nosotros no pensamos que atender la necesidad de otro es amor. No. Tampoco saben definir las cosquillas.
Andemos por la calle abandonada donde el insomnio no es mas que un delincuente trabajando a deshoras.
La luz me toco y en la memoria se encendieron los misterios melancolicos y el triunfo en los ojos ee alguien que esta en una estacion. Maldigo el claro de luna. Maldigo el verano.
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