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sueño

Los sueños nítidos serán para algo. Puertas del congreso, multitud y tu parado en medio con porte casual a pesar del traje gris. Tu sonrisa fue el shock que necesitaba y corrí a encontrarte. Y al abrazarte sonreímos y supe que desde siempre ha sido mutuo. 
El hombre del traje gris, un hijo muy de su madre como diria Lalo, viejo, independiente y celoso de los apegos al mismo tiempo. Incapaz de aguantar quejas, incapaz de soñar al lado de otro pero extendiendose, conviertiendo su cuerpo en abrigo. 
La vacuidad de la reflexión nada más me opone a mi, soy un tunante rendido, soy una mujer tratando de ignorar un capricho, una desposeida del cuento. Un ser que ya no busca sentido, eso seria lo unico que me criticarías. Nunca viste con buenos ojos que nos parecieramos.
El hombre de traje gris acepta que estoy en otro punto, que estoy lejos, que llevo a cuestas mil silencios, me mira y asi queda el silencio. 
Siento que el titiritero jala mis manos, las junta, jala todas mis expresiones, da velocidad a mis pies hasta chocar con su volumen, es indefinible la edad, no es otra cosa que una idea proyectada en unos ojos que no ven, que arden, que un dia de estos no despertarán. 
Los sueños no deben contarse, deben escribirse. Porque la piel olvida, porque las mañas confunden, los años te vuelven a la realidad te guste o no pero las letras son otra cosa. En medio de sueños hilarantes la centella reclamo atención. 
Opaco, testigo, inmune al narcisismo, sonriendo, con direccion propia en medio del caos asi veo el entorno y asi estoy frente al carmesi de esta vida.

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