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cartas a mi misma

De niña jugaba en el patio con porton cerrado, en una plaza, cerca de una via de tren, en calles donde apenas cabe un bocho. Me bañe en el minusculo rio saliendo de casa, me adorne el pelo con campanulas violetas silvestres. Salude a las viejas de todas esas ventanas, de todas esas casas de adobe y a muchas lleve mandados en mi canastilla, en mi bicicleta donde aprendi que vuela el tiempo. En la plaza me enamore de un niño perfecto con orejas grandes. En esa misma plaza me cai cientos de veces, una de ellas crei quedarme paralitica. Ahi conoci el teatro, las predicas de gente que no tiene nada que hacer porque no tiene necesidad de trabajar para ganarse la vida. Ahi probe pasteles, postres y desde siempre fueron el ponche y los chocolates una liga con la navidad, como la nieve, como ser amigo de los que estan de vacaciones. En esas calles me raspe las rodillas, un imbecil me atropello y no pidio disculpas, me da curiosidad saber si tiene desorden antisocial o se regenero, vi de cerca y de lejos el prejuicio y el abuso. En esas calles convivi con la locura y la temi. Supe que era nomada, que las letras era lo que daba sentido a todo. En esas calles extrañe tus ojos todas las vacaciones. En la via y las veredas aprendi que pedir a dios tiene el mismo valor que agradecerle, en la salita (la casa de mi abuela) comi, cante, llore, celebre mi comunion, en la escalera limpie elotes y vi marcharse a las orugas y aprendi que los caminos llevan a veces al mismo lugar. 

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