A pesar de no quererme, me amabas. Gestos fueron los que lo mostraron, en esa rotación de la luna y en todas las que lo negaste.
En la solapa llevabas un cuadrado dorado con algun lema trillado. Y los días importantes usabas camisa blanca, como a mi me gustaba verte. Y te sentabas en alguna cafeteria anodina a pensar en mi y esos momentos los respetabas igual que las noches de bar hoteles y compañeras. Y saludabas en frances solo cuando iba yo a la oficina. Porque la maldad te asomaba siempre no solo a ratos como a mi. Y te juzgue por hipócrita, pero eras transparente y...... y nada.
Hace falta tanto y a la vez tan poco, que sin querer se nos va la vida en querer aprenderlo todo, ya al darnos cuenta ya no hay tiempo y a esa conclusión algunos santos tambien han llegado.
Espero que hayas sacado mi foto de tu cartera gordo. Cuanta nostalgia da querer a un ortodoxo, cuantos recuerdos entre el apego al alcohol y las duchas acompañados. Quiero soplar en el cristal aunque no haya sido yo a quien ofreciste un taxi a media noche.
Me amaste y vaya que te resististe. Yo podía declamar eso de neruda de yo la quise y a veces ella tambien me quiso... en noches como esta la tuve entre mis brazos.... y nos hicimos daño con palabras. Cada insulto que me pegaste y cada burla me lo confirmó y no reaccione como esperabas, las mujeres orgullosas jamas lo hacen.
Me llamaste lilith y te sonreí y todavía me deslumbra la presencia feroz de tus labios.
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