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sufrir

No se quien tomo la decisión de clonarte. Tu cuerpo estaba pero tu mente ya no. Supongo que alguien de tu horrible familia firmó un contrato y sonrió al ver el resultado. 
Esta historia empezó después. 
Un día tuve que ir al hospital, nunca voy pero ese dia iba a prestar declaración un personaje y me entro la ambicion por conocerlo, el caso es que en la recepcion habia un joven estudiante con bata y con el acento de tu voz, me sacudiste tu desde luego porque yo era de los pocos que pensaban en ti. 
Le pedi informes y supo que yo era una oportunista mas, una de tantas que quería saltarse toda una escalera en su carrera, yo queria un asenso tanto como otros notas o  entrevistas, no hablé mas de la cuenta pero le cai bien al doc y me dejo pasar. Tengo presente que ese día  menciono la ética, el conflicto de interés, fui a la capilla y empece a jalar mi cara en todas direcciones porque es un conflicto real para mi adivinar el siguiente gesto de un desconocido. 
Cuando bajé a recepción, el se encontraba a punto de salir del turno y una chica le ofreció un café, con dos de azucar dijimos mecánicamente y a los quince minutos un cigarro y a los tres años y medio un divorcio, por dios tal vez eso será coincidencia. Entonces hablo con esa voz prestada, vamos a recuperar la vida del paciente. Me volo la cabeza escucharlo hablar de fama, del prestigio que se sumaria al hospital, me rei con esa carcajada del miedo que me helo reirnos juntos. Yo me había reido muchas veces con tu cuerpo y ahi estaba, pero tu alma ya no. El dueño de la voz es un número mas, con el cuerpo amoratado y la conciencia dormida. 
Yo estaba atónita viendo ese cuerpo agil empeñado en beber mas cafe de ese vaso amarillo, con lo que odias ese color.
Una notificacion de facebook me impuso la foto del hombre que no eres en una pantalla en la que a veces monitoreo que tu memoria empeora. Los datos leidos se mezclaron con la oracion a dios, estudios universitarios en una universidad semi privada, practica de hospital privado, esposa maestra, del partido del populacho, seguidor de cruz azul, avido lector de revistas medicas, padre responsable. Rece otra vez y otra ahi sin poder ya despegar mis labios. Alguien ordeno ese cuerpo igual al tuyo como un regalo pero yo que he llevado la carga de necesitarte de domingo a domingo no puedo nombrarte con ninguno de tus nombres.... que putada!, pienso cuando en la vida pienso.

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