Escribo desde la sonrisa perdida,
bajo el eco que distante me define,
Soy de los que esperan aunque el tiempo me deshoje,
sin orden moral a este nuevo mundo y aunque sobrevivo,
quiero el espacio pasado que entregaba la felicidad sin prisas
el que ahora pertenece a la otredad,
el que ahora habito con olor a cloro.
¡No lo llames destino!
porque no hay esperanza en lo que se piensa,
solo en lo que se grita.
Se me apagó el corazón,
me falta la presión del viento,
por tratar de apagar todas esas velas
que nunca cumplen deseos.
Incendiemos las creencias,
ser sol, ser fuego en vez de luz
quemando los ojos de la mentira,
cultivando la belleza sobre la profundidad,
solo sé, que sé respirar polvora,
caminar a medias,
caminar descalzo sobre una humanidad eterna.
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