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el beso que me debe el destino

Siento un nudo en la garganta desde que te conocí. 
Vi la posibilidad de no ser honesta el cien por ciento del tiempo y de no tener que esconderme tras un maquillaje social, vi que lo mas simple es lo que te conquista y criticaste mi silencio. 
Cuando te dejé partir quise ser fuerte, quise no sucumbir al llanto, quise parlotear sobre la forma de nuestros pies y como se rozaban al acostarnos juntos;  quise estar un rato sin sentir que un crater me tragaba.
En una servilleta he escrito todas mis historias de amor y adiós. Y en una tableta hecha en China he leído historias de apego, de crimen y sé que a veces no hay puntos en que ponerse de acuerdo, también para el amor hay un pábilo que se está consumiendo en la cueva de alguna deidad ancestral. 
El porque es lo unico interesante que sigo viendo. 
El primer poema que te escribí  lo tiré, por pena, a que tú lo leyeras, lo recuerdo y me da mucha pena, hablaba de beber champaña contigo. 
En ese poema y en todas mis cartas te digo que tus manos son lo mas bello que he visto.

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