Siento un hueco en el estómago, porque la decisión de conducir al otro lado fue precipitada, envié mensaje a mi padre para avisarle porque es el único que contesta su móvil, entre las cosas que nunca he hecho esta cruzar la frontera y llevarme bien con mi mamá.
Visitarte es cuestión de suerte y soledad mi querido Ícaro, las pocas veces que bajes a la tierra voy a ir a tu casa, vamos a conversar de cielos, tangos y arte ruso. Ya sabes que lo único despreciable por allá es la moral de Karenina porque los pintores, escultores, dramaturgos y cocineros son esplendidos.
Prefiero manejar de dia, no me gusta hacerlo a ninguna hora, a Franco Escamilla le diría que aunque el auto tenga aire acondicionado y asientos de piel (que no los tiene, sino unos de tela parda y con manchas de grasa y humedad) no me gusta manejar porque a mi me gusta observar las calles, los callejones, las casas, los cambios que hacen en las casas, las mecedoras sin vaiven de las dos de la tarde, las vecinas chismosas de las siete y media, la gente que va en bicicleta por el pan, me gusta ver la prisa en los ojos de los obreros a las cinco de la tarde cuando van a llegar por su caguama al expendio, me encanta leer todos los carteles. cuando uno va pendiente de los agujeros en el asfalto muchas risas se escabullen, muchos gritos los toma uno personales...... cuando voy a mi pueblo nunca manejo solo guío al que conduce que a la barbacoa, que a la Gota de Miel, que al templo ese de la calle del Rayo que me encanta, que a la Ribera donde un patán me queria robar un beso hace mucho tiempo, que a la carretera, que al tianguis, que a la independencia a comer tacos, ver esos viejos en las plazas y esos niños con pantalones cortos y playeras colos neón, eso sí me gusta.
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