¿Cuántas veces cuando pronuncias mi nombre, aparece una incómoda imagen del pasado? sin duda lo daría por cierto. Empecé a comprender algunas verdades cuando entendí, que todo lo que empieza a existir jamás va sin causa.
Eramos un conjunto de pensamientos, a los que les pesaban las creencias, y las que más palpitaban, eran las de nuestras búsquedas hacía los triunfos de perseverancia. Siempre estuviste, porque te dominaba el arquetipo Eros,
¿Cuántos modos no formamos para la defensa en el amor? sobre todo tú, que siempre estuviste rebasando todos mis límites.
El tiempo y el fruto de nuestras experiencias, nos dieron un contexto distinto, nos fuimos aventurado a romper todos los valores conservadores que nos han corrompido y liberar la verdadera esencia a la que pertenecemos, a esa especie que desaparece decíamos.
Aunque te mantengo entre mis probabilidades personales, en visiones alternas, o pese a que por mis anales hayan pasado otros cuerpos, mi trabajo íntimo ha recorrido toda posibilidad de qué hubiera pasado, si el tiempo de hoy, nos hubiera definido en el ayer.
Palabras dichas al oído de nadie.
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