Me resisto a la idea de adoptar formas sociales basadas en guiones muchas veces poco asertivos, el pensamiento, es el bagaje que justificadamente contiene el atractivo más interesante y por ello, continuamente me fascinan las poderosas alegorías de iniciación. Cada vez que esto sucede, momentáneamente se produce la entrada a un espacio ajeno, habitado por vicios y desilusiones de eventos pasados. ¿Quién no carga varios estratagemas para los discursos más elaborados? a veces pecan de ser tan trillados que no consiguen éxito para un segundo encuentro, y ante los posibles escenarios para vanagloriar fuertemente el ego y/o conseguir deseos de aceptación, nunca falta la superchería que predeciblemente se vuelve una amnesia para el futuro.
Nuestra especie como animal social, se constituye con ideas formadas en entornos de su ámbito, con aprendizajes no del todo neutros, sino que frecuentemente, han sido ajustados a un modelo de normalidad mediática y dentro de este sistema, existe una compuesta representación del amor romántico y/o platonismo, que lejos de ser real, está llena de escepticismo y resulta ser, el más seleccionado con una superioridad colosal, tan es así que hoy por hoy, es un laberinto corrompido que muchos han decidido denominarlo amor verdadero. Esto provoca que en la oportunidad del flirteo, haya una base demasiado lineal, sin embargo, las líneas rectas no siempre son el camino más seguro ni el más corto entre dos puntos. Por eso esa clase de magia que surge de modos efímeros, termina por ser una curva bastante agotadora.
¿Pero cómo seguir un camino sinuoso y apto para un bienestar amoroso?
En los terrenos amorosos no siempre se tienen las respuestas más objetivas, por lo que buscar una manera sistemática para hacer las cosas, no es la mejor práctica para casi ninguno de los casos, al menos en mi experiencia jamás me ha funcionado, pero eso no quiere decir que no haya algún intento que valga la pena. Los arquetipos retomados más a menudo por nosotros mismos, son los de nuestros padres y/o tutores, porque aunque estén o no juntos, son el punto de referencia más cercano y aceptado a lo que aprendimos como definición del amor, no obstante el hecho de que hayan logrado una convivencia ecuánime por años, no nos demuestra fehacientemente, que pueda ser una evidencia refutable de que este sea un merecedor ejemplo a seguir en la mayoría de los casos. Esto debido a que nuestra revolución cognitiva, está en constante proceso de cambio, sobre todo en el ámbito social que hoy en día es uno de los más imponentes, y muchas de las prácticas que han estado todo el tiempo vivas, como el de aquellas tantas figuras normalizadas, deben ir desapareciendo con el tiempo y con esto, debemos ampliar nuestras miras, a cuestionarnos muchos hechos para alcanzar los puntos de ¿Qué nos hace realmente bien y qué afecta a nuestro bienestar?
Partiendo de este punto, podemos inferir que nos debemos sentir libres de todo lo que nos rodea y así conseguir desafiar al destino, también hará que nuestra vida amorosa encuentre su rumbo, porque quizá todo lo que hacíamos y creíamos que era lo correcto, es reflejo de lo que no queremos y todo lo que hemos buscado, tal vez, de manera muy lineal, simboliza nuestro infortunio en la búsqueda insistente del amor.
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