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¿Por cuál vereda caminar?

Si posees ese decorado en tu semblante maduro por las primaveras,
invitas a recorrerlo o esa incólume llama,
de una deliciosa colmena orbitando como media luna.

¿Por dónde escapar?

Si te anidas en mis sentidos,
todo por ese cause donde corre mi impaciencia,
la muerte me llama  unos segundos
y vuelvo a la prisión de tu alma.

La duda es un antagonista ecuánime.

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