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Mostrando las entradas de febrero, 2020

otro síntoma del invierno

Quería saber a los cuántos besos perdía la conciencia de ser yo, para sólo ser amante...... Quería saber cuántos días podrías tardar en adivinarlo.  Quería saber ¿que caricias anhelabas?....... Quería entender si había una romería para ambos,  Quería conseguir un color y un fondo nuevo para tus ojos, sin borrar otras huellas, sin taparte otras fotos,  Quería comprender a los cuántos sueños uno se convertía en el otro,  Quería que desataras versos, Que adelantaras días, que probaras con mi comida y mis fiestas, Quería saber a las cuántas noches la ilusión se iba a asomar en tu mesa,  ¿Por qué a tu mesa?, porque en el silencio de tu casa, sentada frente a ti en esa mesa Tus ojos me hicieron comprender muchas cosas. Hasta querría no quererte a veces. ¿A los cuántos días encontraste que mi corazón te olvidó? ¿Cómo pudo así engañarte el tuyo?

versión

¿Por cuál vereda caminar? Si posees ese decorado en tu semblante maduro por las primaveras, invitas a recorrerlo o esa incólume llama, de una deliciosa colmena orbitando como media luna. ¿Por dónde escapar? Si te anidas en mis sentidos, todo por ese cause donde corre mi impaciencia, la muerte me llama  unos segundos y vuelvo a la prisión de tu alma. La duda es un antagonista ecuánime.

El abuelo

Son cien años y sus pies de barro se están desgastando. Era indio, era bandido de esos que asaltaban los trenes, era villista y luego lopezobradorista . Anduvo a caballo y en Ford sesenta y cuatro. Era ebanista, bohemio, jugador de cartas y pendenciero. Pateo caminos y puentes de piedra y creció en pueblos sin electricidad, sin libros, sin profes, anduvo tapado con mantas y decía que nada abriga como la luna en verano. Le hizo el amor a mujeres sin operaciones, sin perfumes ni máscaras, sin voz. Sus labios calcularon el dolor y sus manos lo acumularon, sus ojos tomaron briznas de licor, se encendían, contaban los veranos pasar, y cien inviernos anidaron en ellos. 

Jardín de marmol

Te vi en una nube y quise perseguir tu sombra, había fuego en la media luna que luces menguando y una danza en tu decorado de mármol. Cuando tu amor me bastó, dejé de preguntarme  Ton corps est une lettre ouverte à mon désir Había una campana que doblaba por ti, Ahora no hay nada más puro que tu mirada y el acorde que formas, con el interminable tempo que te late adentro. Todas las ganas que esconde mi pecho, me ayudan a no querer morir,  son cenizas de abandono Y tu voz está en el aire,  Inspirando al lienzo que fragua vehemente a mi mano, tu gesto sin censura.

Imagen subversiva

De lenguaje inteligente siempre va en busca de su mejor versión y si quiero estimular cualquiera de mis sentidos, su recuerdo me basta. No respondas con un después, no disimules ante mi acto de buscarte, si estás herida es porque no has comprendido que todos aquí también lo estamos. Soy un necio a mis ganas, cuando el amor cada vez se reinventa.