Ir al contenido principal
Su rumor taladra más allá de los tímpanos.
Cuando he imaginado que mi espacio lo está cubriendo su cuerpo con esa piel translucida, casi enloquezco. He pensado que no puede quedarse en habitaciones donde hay huellas mías, pero sus ojos son un desierto denso y todo eso lo ha ignorado. 
La turba y el río han dejado mi vida vacía. Cada vez que se debe volver a comenzar uno no quería emprender, uno es obligado a irse. La turba es el amor fallido. El río es el momento en que te das cuenta, eres tú. 

El tipo de ángel que está pronunciando tu nombre y otras cosas insistió, no paro de hablar hasta que tome conciencia. Persistir en conocerla tiene consecuencias, su cadencia nos empuja a mí al sur, a ti al este. 
Cuando he imaginado que tu descanso se acomoda en sus caderas he vuelto a ser un niño que teme le quiten el alimento y el abrigo, ha sido instintivo el dolor. 
Te deseé, ojalá encuentres una sherezada que más que Tu amante sea una amiga que va desgranando las historias, que va señalando los relámpagos, las tormentas, que describe con precisión los aromas y los templos con cirios e imágenes de gente con fe. 


Comentarios