La apariencia me incita a coger un número al azar y cuando me
sentencia una muerte, juego en las sombras a buscar tu cariño, y es que
la oscuridad me hace imaginarte como el amor que siempre busco.
Hay un eterno infierno si me miras, ya es un error marcar mi laberinto en tu espalda, porque la llaga que había en mi pecho es ya la cicatriz de un duelo.
Con el alcohol he aprendido a curarme de tu risa, cuando tu aliento me recorre por el pensamiento, todo se vuelve agonía y me dejo matar por el recuerdo que dejó nuestro último encuentro.
Hay un eterno infierno si me miras, ya es un error marcar mi laberinto en tu espalda, porque la llaga que había en mi pecho es ya la cicatriz de un duelo.
Con el alcohol he aprendido a curarme de tu risa, cuando tu aliento me recorre por el pensamiento, todo se vuelve agonía y me dejo matar por el recuerdo que dejó nuestro último encuentro.
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